Zi 'Umberto: El secreto mejor guardado de Roma

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La terraza de Zi 'Umberto en el corazón del Trastevere @Paloma Zuazo

No sé si habéis ido a Roma. Yo acabo de volver de mi segunda visita, y ya estoy deseando ir otra vez. La primera vez fue hace tres años, demasiado tarde. Nunca es demasiado pronto para visitar Roma, y nunca son demasiadas veces.

Tengo varios amigos italianos y uno de ellos, Fabrizio Lupi, que regenta Casa Fabri, es un cocinero fantástico, un “foodie” absoluto y un mejor conocedor de vinos. Está claro que cualquier recomendación de Fabrizio es de obligado cumplimiento.

Así que la primera vez que fui a Roma, Fabrizio nos recomendó este pequeño restaurante familiar, en el corazón del barrio Trastevere. En aquel momento nos cautivó tanto, que en los cuatro días que duró nuestro viaje, lo visitamos nada menos que cuatro veces. Honestamente no encontré un restaurante en toda Roma  comparable. Claro está que tampoco probamos tooooodos los restaurantes en Roma.

El caso es que esta vez estaba claro que no podía faltar una visita a Zi’ Umberto.

La mejor forma de llegar hasta ahí es a pie. Roma hay que verla a pie. Un largo paseo por las estrechas y precisosísimas calles del Trastevere, llenas de cafés, restaurantes, tiendas, turistas -cómo no – curiosidades, y sobre todo, encanto… y al final de la mañana acabar en esta pequeña hostería, es todo un regalo.

Hacía un día precioso, y tuvimos suerte de llegar un poco “tarde” así que no encontramos mucha cola, aunque por supuesto estaba lleno, y nos sentaron en la terraza casi enseguida, por casualidad, y porque éramos sólo dos personas. Otros grupos más grandes tuvieron que esperar un buen rato. Tampoco nos hubiera importado estar dentro, es un local pequeño pero con mucho encanto, muy tradicional, sin florituras. Muy hogareño. Pero estaba hasta arriba.

De entrada decir que está lleno de romanos. Lo que es un fantástico signo de que la comida ahí es de la buena, y no simplemente una “trampa para turistas”, o de un restaurante más. De hecho, en la misma plaza hay otros dos sitios y en ambos había mesas vacías, y desde luego, nada de cola. Otra buena señal.

Antes de revisar la carta pedimos vino blanco de la casa y una botella de agua. Una vez hidratadas le echamos un vistazo a la carta. Nada había cambiado respecto a lo que recuerdo de hace un par de años, excepto los “especiales”, que cambian con la estación. Yo iba dispuesta a pedir las “carciofi a la gudia” (alcachofas a la judía), pero como en otoño no hay, apostamos por unas flores de calabacín fritas – que no había probado nunca, XXXX (lo que en España llamamos chopitos), y funghi porcini a la grillia (boletus a la plancha), todo para compartir. De plato principal, yo pedí caccio peppe (típico romano!) y mi amiga D se pidió carbonara.

Lo primero que llegó fueron las flores de calabacín. Tenía curiosidad porque jamás las había probado y me habían hablado muy bien de ellas. Estas en concreto venían rebozadas, rellenas con una crema tipo bechamel y con una anchoa. No tengo punto de referencia, así que no sé si son mejores o peores que en otros sitios. La cosa es que a mí me gustaron, aunque tengo que decir que quizá tenían demasiada masa alrededor.

Los calamarcitos estaban muy buenos, aquí sí puedo comparar, y me gustó que, precisamente, no tenían mucha masa, así que eran muy ligeros.

Entonces trajeron los funghi porcini. Vaya por delante que a mí me encantan las setas en cualquier variedad y forma. Pero nada me preparó para los funghi porcini. Estaban cocinados a la parrilla a la perfección. Un sabor espectacular. Una textura perfecta. Sólo pedimos un plato, teníamos que haber pedido más. Teníamos que haber comido solo funghi porcini.

Pero claro, habíamos pedido como plato principal pasta. Si hubiéramos pedido más setas, no hubiéramos podido ni probar la pasta, así que mejor no. Hice una nota mental para buscar más funghi en este viaje.

 

Finalmente llegaron los platos principales. Durante estos tres años, he soñado con la pasta caccio peppe de Zi Umberto, y por fin iba a volver a degustarla. Tengo que decir que, teniendo la receta adecuada, hacer autentica pasta caccio peppe o carbonara es facilísimo, y las he cocinado yo misma en casa con marcado éxito. Pero comer pasta tradicional en Roma, en octubre, al sol, con vino y grandes amigos, eso es excepcional.

La pasta no nos defraudó, pero como os podéis imaginar, después de tanta comida, era imposible pensar en nada que no fuera una buena siesta. Además en realidad no me gusta mucho el dulce así que no lo eché de menos.

Ahora viene el trago de pagar la cuenta. Que en realidad, en este restaurante es casi hasta una buena experiencia, después de haber comido como reinas. Por todo pagamos un total de ¿cuánto creéis? Pues fueron menos de 60 Euros!! 30 Euros por persona por toda esa comida y bebida (que nos bebimos litro y medio de vino de la casa) de calidad EXCELENTE. ¿Dónde encuentras eso hoy en día?

Lo dicho: cuando vayas a Roma, aunque solo sea un día, tienes que pasar por Zi’ Umberto. Comida excelente, llena de gente local, a unos precios increíbles y con un trato excelente. Tanto a la hora de la comida como de la cena. Palabra.

¡No te lo puedes perder!

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